Con vistas al Malecón

Publicado el 9 de marzo de 2017

Cuando pisas suelo cubano, empiezas a ver las cosas de otra forma, aprendes a valorar los pequeños detalles. Desde que pasas por el Malecón para ir de camino al hotel, respiras el ambiente cubano con los mercury circulando a tu lado.
Nos hospedamos en el Hotel Meliá Cohiba situado en La Habana Moderna. Nada más cruzar la puerta del hotel, escuchamos ‘la auténtica Cuba’ con el recibimiento de los músicos al son de la bachata. Desde las ventanas del hotel podías ver el Malecón justo a la altura de la Plaza de la Juventud. Todo era mágico, al igual que con Nueva York, sentíamos que ya conocíamos la zona de todas las películas en las que aparece ese paisaje. ¡Las vistas son increíbles!
En la plaza que se encuentra cerca del hotel se reúnen músicos cubanos a tocar en la calle y crean un ambiente de felicidad que contagia de alegría a la gente que pasa por allí. Todo lo proyectan con la música y consiguen transmitirlo a los que se paran a contemplar la escena. Te cogen para bailar, te invitan a que te quedes, son muy agradables con el turismo. Son felices con lo que tienen y lo percibes nada más pisar La Habana, como dicen ellos, ya tienen ‘son, ron y tabaco habanero’.
Cuando Corina y Marta entraron a sus habitaciones del hotel se quedaron alucinadas, eran dos suites enormes del tamaño de un piso, con unas camas gigantes, y dentro del baño había hasta un jacuzzi con vistas al Malecón.
La habitación tenía un galán de noche para planchar el traje mientras duermes. Las chicas no sabían cómo funcionaba, Marta empezó a toquetear todos los botones y a ‘hacer’ una demostración, pero el pañuelo que metió, salió igual que estaba. Corina pensó que era mejor idea buscar un tutorial en Youtube para aprender a usarlo.
En el hotel tenías para comer un buffet libre que estaba buenísimo, tenía comida muy variada, además de los típicos platos cubanos. En los alrededores, podías encontrar gran variedad de restaurantes y comercios, y justo al lado, estaba el bar Habana Café que tenía actuaciones en directo de artistas como Buenavista Social Club.
Pero, ¿sabéis qué era lo mejor del hotel? Al irte a dormir, podías escuchar el sonido del mar rompiendo contras las rocas del Malecón.

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