Costa Rica, un país que te deja boquiabierto

Publicado el 3 de mayo de 2017

Desde el primer momento que pisé Costa Rica me quedé boquiabierta. La vegetación es enorme, es como si tuviesen gigantismo y te sintieses al lado como un bichito enano. Además, es admirable como los ticos (así es como conoce a los costarricenses) cuidan su propio país, su naturaleza y el amor que sienten por los animales. Apuestan por un turismo responsable.
Cuando visitas Costa Rica no se te puede olvidar por nada del mundo la cámara de fotos, vas a querer inmortalizarlo todo. Allá donde mires tienes una foto para hacer. También mete en la maleta el chubasquero porque el verde se paga y llueve mucho. Y por último, el bañador para bañarte en la playa o incluso en la base de la Catarata La Fortuna.
La comida del país es súper variada aunque hay diferencias entre la gastronomía de la costa del Caribe con la del resto del país. Pero en resumidas cuentas, comen mucho pescado, frijoles (aquí les encanta) y el patí, una especie de empanadilla picante que hemos probado y está buenísima.
El Hotel Tabacón es una pasada, teníamos piscina de aguas termales dentro. Era un lujo poder entrar a esas aguas calientes sin tener que desplazarte. Además, están abiertos hasta las 10 de la noche, puedes ir antes de dormir y al levantarte. ¿En qué otro hotel puedes estar bañándote en una piscina de agua termal?
Las excursiones que ofrece Costa Rica son muy variadas, aunque una de mis favoritas (aunque al principio me daba un poco de canguele) han sido las tirolinas. Me daba bastante respeto, pero lanzarte por las tirolina (7 en total) volando encima del bosque con las nubes súper cerca y admirando un paisaje espectacular, no tiene precio. Y por la niebla, sabías donde empezaba el cable pero no veías el final. ¡Fue una auténtica pasada!
Tenía muchas ganas de conocer un pueblo indígena y aunque están bastante adaptados a nuestro tiempo, siguen conservando tradiciones ancestrales como tejer, usar colorante natural para teñir la ropa… En pocos sitios puedes vivirlo por lo que es una experiencia clave de Costa Rica. Gracias a ellos aprendí a usar pintalabios natural, eso sí, me dejé la boca como un payaso. Ya he aprendido que pintarme sin espejo no es lo mío.
Aunque he de reconocer que soy muy urbanita, sin lugar a duda, Costa Rica ha sido uno de los países que más me ha sorprendido y donde consideraría coger la mochila y venirme una temporada.

Marta de Rojo Cangrejo

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