Experiencias que hay que vivir una vez en la vida (VOL 2)

Publicado el 11 de diciembre de 2019

Hace poco os presentamos una selección hecha por nuestros expertos con las primeras cinco experiencias irrepetibles para cualquier viajero. Aquí os traemos las siguientes cinco que complementan este decálogo de momentos irrepetibles que, como viajeros, creemos que hay que experimentar al menos una vez en la vida.

Experiencias que hay que vivir una vez en la vida (VOL 2)

6.- Disfrutar completamente desnudo de un onsen o baño termal en Japón

Visitar un onsen es una de las actividades favoritas de los japoneses y, según nuestros expertos, una experiencia que se debe probar al menos una vez en la vida. Hacerlo es fácil. Existen centenares de baños termales repartidos por todo el país nipón que nos ofrecen la posibilidad de disfrutar de entornos naturales espectaculares, de la hospitalidad de los ryokan (alojamientos tradicionales del país) o de degustar deliciosas especialidades gastronómicas. Todo un ritual que va mucho más allá de un simple acto de higiene y que puede realizarse en cualquier estación del año. ¿Nuestro consejo? Darse un baño en pleno invierno rodeados de nieve resulta de lo más tentador…

Experiencias que hay que vivir una vez en la vida (VOL 2)

7.- Zambullirse en la piscina natural de El Charco Azul en El Hierro

Conocida como una de las islas más especiales para practicar el submarinismo, esconde, además, lugares tan alucinantes como el llamado Charco Azul. Este aislado rincón, situado en una zona volcánica, es un compendio de las múltiples y caprichosas formas que dejó la lava. Está formado por dos piscinas naturales de agua salada y color turquesa, de fácil acceso a pie, con solárium de madera y áreas para que los más intrépidos se lancen. Para rizar el rizo, ambas están inmersas en una cueva con un arco basáltico, donde rompen las olas produciendo un sonido envolvente. Un auténtico paraíso sin salir de España.

Experiencias que hay que vivir una vez en la vida (VOL 2)

8,- Nadar entre tiburones en la Polinesia Francesa

Aunque de entrada la propuesta imponga respeto, puede convertirse en una de las experiencias más excitantes de un viaje a la Polinesia Francesa. Compuesta por 118 islas y atolones – algunas tan famosas como Bora Bora, Tahití o Moorea- desde hace años se ha consolidado como uno de los destinos exóticos favoritos para viajes de novios. Sus grandes bazas: playas de arena blanca y aguas cristalinas y paradisíacos hoteles sobre el mar. Bucear en alguna de estas islas permite disfrutar de la compañía de una gran variedad de peces coralinos, morenas, rayas, delfines, tortudas y tiburones (las estrellas del lugar). Nadar a su lado y darles de comer, no tiene precio.

Experiencias que hay que vivir una vez en la vida (VOL 2)

9.- Visitar Petra por primera vez de noche

Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y una de las Siete Maravillas del Mundo, el empujón turístico de Petra llegó en 1989 al convertirse en el inolvidable escenario de Indiana Jones y la última cruzada. Tras sobrevivir dos mil años al mayor de los olvidos, la llamada ‘ciudad rosa del desierto‘ no defrauda a ninguno de sus visitantes. Descubrirla, además, por primera vez de noche puede dejarnos literalmente sin habla: caminar bajo las estrellas atravesando el desfiladero del Siq (la entrada principal a la antigua ciudad), llegar a la popular puerta del Tesoro iluminada por cientos de farolillos y sentarse en silencio frente a ella mientras suena de fondo música tradicional jordana…¡de película!

Experiencias que hay que vivir una vez en la vida (VOL 2)

10.- La espectacularidad de los templos de Siem Reap en Camboya

Encabezan la lista de los 500 destinos más bonitos del mundo según Lonely Planet y eso que hasta hace pocas décadas estos templos, construidos en arenisca entre los siglos IX y XIII, dormían sepultados bajo la selva camboyana. Un naturalista francés que buscaba especies de mariposas sin catalogar los descubrió por casualidad y hoy son el principal reclamo de este país. En el complejo arqueológico de Angkor hay más de mil templos, pero tres de ellos destacan sobre los demás: Angkor Wat (el más conocido y nominado como una de las siete maravillas del mundo); Bayon o el templo de las caras, formado por 54 torres; y el de Ta Prohm o templo de las raíces, invadido literalmente por la naturaleza más salvaje.

 

Y hasta aquí nuestro recorrido por algunos de los rincones más maravillosos del planeta. Esperamos que este decálogo de momentos irrepetibles os inspire en vuestros próximos viajes. ¿Hay alguna experiencia única en vuestra cultura viajera que nos recomendaríais sin lugar a dudas?

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *