Publicado el 8 de septiembre de 2021

Del 1 de octubre al 30 de diciembre

De lunes a viernes de 10:00h a 18:00h 

 

Los matagi son cazadores tradicionales que viven en pequeños pueblos y aldeas en los altiplanos del norte de Honshu, la isla principal de Japón. Desde sus orígenes, a mediados del siglo XVI, han sobrevivido gracias al autoconsumo y la venta de carne, pieles y otros productos derivados de la caza. Su principal presa es el oso negro japonés, una subespecie catalogada como vulnerable según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

No obstante, estas comunidades nunca afrontan la cacería como una actividad lúdica o deportiva. Para los matagi la Naturaleza es una presencia consciente, personificada en la diosa de la montaña (Yama-no-Kami), una deidad que recela del resto de mujeres y que les ha vetado la entrada en sus dominios durante más de cinco siglos de historia.

A raíz de los incidentes de Fukushima en 2011 el Estado prohibió a muchas comunidades matagi comercializar la carne de oso, debido al alto riesgo de que esta estuviera intoxicada por la radiación.

En 2017 las autoridades niponas levantaron el veto y los matagi pudieron retomar la que ha sido su principal actividad económica durante siglos. No obstante, en la actualidad esta comunidad se enfrenta a una más que probable extinción de su herencia cultural. El envejecimiento global de la población japonesa, las limitaciones legales y normativas con respecto a la caza y el apego a unos valores que ya no germinan entre las generaciones más jóvenes, son algunos de los motivos que dejan a estos cazadores sin muchas esperanzas de sobrevivir en pleno siglo XXI.

Sin embargo, la necesidad de preservar el legado cultural matagi se ha impuesto a las convicciones religiosas, y frente al desinterés de los hombres jóvenes han surgido recientemente los primeros casos de mujeres matagi aceptadas e instruidas como cazadoras. Mujeres que –como sucede actualmente a escala mundial y en todos los estratos de la sociedad– reivindican una posición de igualdad en todos los campos.

El fotógrafo Javier Corso, a la cabeza de la agencia OAK STORIES, ha investigado algunos de sus grupos entre los años 2017 y 2019, procurando documentar de forma fidedigna 400 años de una tradición basada en el respeto a la naturaleza y en un arraigado sentido de comunidad.

El 1 de octubre inauguraremos esta maravillosa muestra junto a Javier Corso, fotógrafo y autor de la serie de imágenes expuestas en nuestra World Gallery, y Alex Rodal, investigador jefe del proyecto MATAGI.

Para asistir inscríbete aquí.

Importante:

  • Aforo reducido por prevención sanitaria. 

  • El uso de mascarilla es obligatorio. 

SOBRE JAVIER CORSO

Javier Corso (1989) es fotógrafo, fundador y director de OAK stories (agencia documental). Su trabajo fotográfico se basa en la necesidad de hablar sobre aspectos de la condición humana  a través de historias locales.

Ha trabajado como fotógrafo documental en medios como National Geographic, Al Jazeera, TIME Lightbox, GEO magazine, VICE, PAPEL (El Mundo), El País, 7K magazine o la Revista 5W, y ha expuesto en centros culturales como el Instituto Cervantes de Nueva York,  el Museo de las Artes fotográficas de Miami y el Festival Internacional PHOTON, además de formar parte de la exposición itinerante «Creadores de Conciencia».

SOBRE ÁLEX RODAL

Graduado en Criminología por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Rodal es un apasionado del estudio de las teorías criminológicas que buscan explicar la génesis de la delincuencia en la sociedad. Su vocación científica le lleva a nutrirse constantemente de nuevos conocimientos de disciplinas tan diversas como psicología, sociología, antropología, medicina, química o periodismo. Estas aptitudes lo convierten en un investigador nato, cuyas habilidades están actualmente al servicio de la productora y agencia de proyectos documentales OAK STORIES, en la que desempeña su labor como Jefe de Investigación y ayudante de producción en todos los proyectos.

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