Publicado el 22 de marzo de 2021

Praga está considerada como una de las ciudades más espectaculares de Europa. Romántica, relativamente barata, divertida y fácil de recorrer a pie, la capital de la República Checa ofrece multitud de atractivos que ver en tan solo tres o cuatro días.

Te aseguramos que pasarás unos días muy especiales en la ciudad de las ‘Cien Torres’, ya sea disfrutando de un atardecer de película a orillas del río Moldava con tu pareja, recorriendo sus calles laberínticas con toda la familia o degustando alguna de las mejores cervezas del país con tus amigos.

Qué ver en Praga en cuatro díasDía 1

Una vez llegados a la ciudad, y tras hacer el check-in en el hotel, pondremos rumbo hacia la plaza de la Ciudad Vieja (Staromestské námestí), punto neurálgico en el que comienzan la mayoría de tours dispuestos a mostrarnos el encanto de esta capital europea.

Este lugar de gran belleza arquitectónica está rodeado de importantes edificios históricos y llenos de interés entre los que destacan el Ayuntamiento de la Ciudad Vieja, la Iglesia de Nuestra Señora de Týn o la Iglesia de San Nicolás, entre otros. Justo en el centro de la plaza destaca el monumento dedicado a Jan Hus, un líder protestante del siglo XIV que murió quemado en la hoguera y en cuyo honor se erigió este conjunto escultórico en el 500 aniversario de su muerte (en 1915). No obstante, lo más simbólico de este lugar es el famoso reloj astronómico que cada hora en punto ofrece un espectáculo único: el desfile de las figuras autómatas de los apóstoles.

A pocos metros de la plaza se encuentra la Torre de la Pólvora a la que se puede llegar dando un paseo por la calle Celetná, plagada de pequeñas tiendas de recuerdos y dulces típicos. Esta torre de estilo gótico, que durante varios siglos fue una de las trece puertas de entrada a la ciudad, quedó prácticamente destruida con el incendio de 1541 y con los ataques del ejército prusiano durante el siglo XVIII. En la actualidad se encuentra completamente restaurada y en su interior alberga una interesante exposición sobre la ciudad. Con todo, lo mejor, sin duda, es la maravillosa vista panorámica que se tiene de Praga desde lo más alto.

Durante el recorrido habremos visto a muchos turistas tomarse un dulce mientras caminan: se trata del trdelník. Aunque es un pastel tradicional de la cocina eslovaca, es muy frecuente verlo en los mercados callejeros y en las heladerías de la ciudad de Praga. Con uno de ellos en la mano, os recomendamos llegar hasta el Puente de Carlos para ver desde allí un atardecer de postal con el Castillo de Praga al fondo.

Este famoso puente, que es el segundo más antiguo conservado de la República Checa y tiene 520 metros de largo, conecta los barrios de Malá Strana (Ciudad Pequeña) y Staré Mesto (Ciudad Vieja) sobre el río Moldava. Está flanqueado por 30 estatuas, de las cuales la más buscada es la de San Juan Nepomuceno, que representa al mártir de quien se dice que, tras negarse a la petición del rey Venceslao IV de revelar los secretos de confesión de su mujer, fue arrojado en el año 1393 al río.

Qué ver en Praga en cuatro díasDía 2

Nos levantaremos bien temprano para aprovechar lo máximo posible el día y comenzaremos la ruta por el Castillo de Praga. Se trata del castillo más grande del mundo y uno de los monumentos más importantes del país. En su interior se encuentran hermosos palacios y edificios (Catedral de San Vito, el Palacio Real, la Basílica y el Convento de San Jorge y el Palacio Lobkowitz) que están conectados por pequeñas callejuelas, entre las que destaca el Callejón del Oro, donde se halla la vivienda del famoso escritor Franz Kafka (la número 22). Es importante programar bien la visita de todos los monumentos para no perdernos el cambio de guardia que se realiza todos los días en el Palacio Real a las 12:00 horas. ¡Es muy curioso de ver!

Tras la visita se habrá hecho la hora de comer y nos aproximaremos al barrio de Josefov para estar cerca de nuestra próxima parada: el cementerio judío. Durante más de 300 años este fue el único lugar donde estaba permitido enterrar a los judíos en la ciudad de Praga. Según data la primera lápida, el cementerio se creó en 1439 y, aunque fue creciendo con el paso del tiempo, no llegó a ser lo suficientemente grande, por lo que se vieron obligados a enterrar los cuerpos unos encima de otros. En la actualidad se estima que hay más de 100.000 cuerpos enterrados. Sin duda, es el lugar más impactante de la ciudad, pero conviene visitarlo para conocer esta parte importante de la historia de Praga.

En los alrededores del cementerio encontraremos varias sinagogas, aunque, sin duda, destaca la Sinagoga Vieja-Nueva (Staronová synagoga) que es la más antigua de Europa Central y actualmente sigue sirviendo como lugar de oración principal de la comunidad judía en la ciudad.

Para tomarnos un respiro, no hay mejor plan que disfrutar de un relajante paseo en barco por el río Moldava. Durante el recorrido veremos desde otra perspectiva los principales monumentos de la ciudad (Puente de Carlos, Castillo de Praga, Teatro Nacional, etc.) y descubriremos el famoso “canal del diablo” (Certovka), cuyo nombre viene dado por que, según cuenta la leyenda, allí vivía una mujer que era muy mal hablada y decían que estaba poseída.

El último destino del día será el Monte Petřín, al cual subiremos en funicular y donde visitaremos el curioso museo de los espejos y la torre de observación (Petrínská rozhledna), la cual recuerda bastante a la famosa Torre Eiffel de París. Para llegar a lo más alto hay que subir 299 escalones, pero el esfuerzo se verá gratamente recompensado con las maravillosas vistas de la ciudad durante la hora azul. Una vez se haya hecho de noche, entraremos en el observatorio astronómico de Štefánik (Stefánikova hvezdárna) para contemplar las estrellas y los planetas que se dejen ver.

Qué ver en Praga en cuatro díasDía 3

Por la mañana nos alejaremos un poco del centro para visitar la Sinagoga de Jerusalén (la cual destaca por su estilo morisco y su colorida fachada), el Museo de la Policía Checa y la fortaleza de Vyšehrad, situada al sur de la ciudad nueva (Nové Mesto) sobre una colina en la orilla derecha del río Moldava. En esta ciudadela, nacida seguramente a mediados del siglo X, podremos ver la iglesia de San Pedro y San Pablo, un cementerio donde están enterrados numerosos artistas, científicos y políticos praguenses y la sala Gorlice, un espacio subterráneo que dio cobijo a las tropas de la ciudad y que hoy en día alberga seis esculturas originales del Puente de Carlos.

A la hora de la comida regresaremos cerca de la plaza de la Ciudad Vieja donde encontraremos diversas propuestas gastronómicas antes de coger un bus turístico que nos dé un paseo por la ciudad y así reponer fuerzas. Una vez recuperados, pondremos rumbo a la Plaza de Wenceslao (Václavské námestí) alrededor de la cual hay numerosos restaurantes, hoteles, teatros, bancos…, aunque el mayor atractivo turístico de esta zona es la estatua de San Wenceslao y el museo de la Guerra Fría, que se encuentra en el sótano del  lujoso hotel Jalta, concretamente en el antiguo refugio nuclear que fue construido por los comunistas y utilizado por el Servicio Secreto Checoslovaco para espiar a los huéspedes occidentales del hotel. Durante el recorrido visitaremos una enfermería, varias salas donde se encuentran exposiciones sobre los guardias fronterizos y aduaneros, las escuchas telefónicas y los equipos militares de comunicación por radio; y podremos simular la escapada del búnker por un pasadizo que conecta este refugio con la plaza de Wenceslao.

Qué ver en Praga en cuatro díasDía 4

A primera hora de la mañana pasearemos por el mercadillo Havelské tržiště en el que podremos adquirir los últimos recuerdos de nuestro viaje o probar algún dulce para  desayunar, si no lo hemos hecho ya.

Nuestra última visita del viaje será la iglesia de San Cirilo y San Metodio, de estilo barroco y construida entre los años 1730 y 1736. Se hizo famosa por convertirse en refugio de los paracaidistas checos que organizaron el asesinato del oficial nazi Reinhard Heydrich en 1942. En su cripta permanecieron casi tres semanas en unas condiciones infrahumanas hasta que fueron delatados y la Gestapo acabó allí mismo con sus vidas. Hoy en día la cripta acoge las tumbas de estos héroes y pueden verse, tanto en el interior como en el exterior de la iglesia, algunas marcas de balas producidas durante el brutal asedio.


A pocas calles de aquí se encuentra la
Casa Danzante (Tancící dum) a la que nos acercaremos, antes de recoger las maletas en nuestro hotel, para inmortalizar esta belleza de la arquitectura moderna. Ahora sí, con estas vistas y con el río Moldava de fondo daremos por terminada esta escapada por la ciudad.


¡Hasta muy pronto, Praga! (
Uvidíme se brzy, Prague)

Qué ver en Praga en cuatro díasOtros lugares que visitar

En caso de que te haya sobrado tiempo, también podrías visitar el Museo Franz Kafka, la escultura «Hombres haciendo pis», el Muro de John Lennon, el monumento a los soldados caídos durante la II Guerra Mundial o visitar la espectacular Biblioteca Nacional de la República Checa.

 

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