Ruta por las ciudades imperiales de Marruecos para este otoño

Publicado el 5 de septiembre de 2018

Marruecos es un país sumamente variado, con todo tipo de climas, paisajes naturales y ciudades únicas. Seguramente, muchas veces habrás escuchado hablar sobre las ciudades imperiales de Marruecos, pero ¿cuáles son y por qué se denominan así?

Fez, Meknes, Rabat y Marrakech son las ciudades imperiales de este extenso territorio al norte de África. Te sorprenderá ver que ciudades tan conocidas como Casablanca o Tánger no pertenecen a esta lista, pero lo cierto es que las ciudades imperiales fueron en algún momento capitales y centro del poder político de Marruecos.

Ciudades imperiales de Marruecos

Una ruta por las ciudades imperiales de Marruecos es la mejor forma de comenzar a conocer este destino, tan exótico como cercano a Europa.

Fez

Fez - Viajeros con B

Cada una de estas ciudades tiene un aspecto, un color y un matiz muy característico. En Fez, considerada el centro religioso y espiritual del país, el color predominante es el verde, el color del islam, el cual adorna profusamente sus puertas y azulejos.

Siguiendo una ruta de norte a sur y de este a oeste, Fez sería la primera ciudad imperial que visitar y sin duda alguna, la zona más interesante es la ciudad antigua. La medina de Fès El-Bali es una de las mayores zonas peatonales del mundo y está considerada como la ciudad árabe medieval mejor conservada del planeta, cuya estructura no ha cambiado en más de un milenio.

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Este impresionante conjunto amurallado donde habitan unas 150.000 personas, es un verdadero laberinto de callejuelas y zocos escondidos. Explorar la medina por cuenta propia es todo reto, ya que es difícil volver al punto de partida. Consejo: si no consigues volver sobre tus pasos, hay muchos tenderos o niños que podrán rescatarte.

¿Qué no debes perderte en Fez? Para empezar, la mezquita Karaouine, la Madraza el-Attarine, los curtidores, la Mellah, o barrio judío y su cementerio, y por supuesto, echarle un vistazo a los alrededores del Palacio Real, que lamentablemente no se puede visitar por dentro.

Meknès

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A unos 63 kilómetros al suroeste de Fez se halla la más modesta de las ciudades imperiales de Marruecos. A pesar de haber vivido una época de esplendor y apogeo como capital imperial del sultán Mulay Ismaíl, su proximidad a Fez y la tranquilidad de sus calles contribuyen a que suela pasar desapercibida.

Aún así, Mequínez, como se le llama en español, cuenta con suficientes atractivos para mantener el interés en el visitante. Su ubicación al pie de la Cordillera del Atlas Medio, la convierten en una base de operaciones perfecta, si quieres combinar cultura y naturaleza.

También representa la oportunidad de visitar una medina un tanto más tranquila. Construida por Mulay Ismail, se compone de la gran plaza frente a la famosa puerta Bab-el-Mansour y da pie a los monumentos más importantes de Meknès: la Mezquita Nejjarine, el Mausoleo de Mulay Ismail y la Gran Mezquita, fundada en el siglo XI.

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A tan sólo 30 kilómetros al norte, se encuentra uno de los lugares más peculiares de esta zona de Marruecos. Volubilis es una antigua ciudad romana, que actualmente está considerado el yacimiento arqueológico romano mejor conservado del norte de África.

Rabat

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No cabe duda que la proximidad de Rabat con Casablanca, el epicentro económico del país, en cierta forma la ha perjudicado. Los casablanquinos afirman que Rabat, la actual capital de Marruecos, es aburrida, provinciana y sin gran interés turístico, pero una visita, por más corta que sea, te probará lo contrario.

Si bien es cierto que es más tranquila que su famosa vecina, Rabat es mucho más limpia, ordenada y menos frenética. No te arrepentirás de conocerla.

Para comenzar, una visita a Le Tour Hassan es prácticamente obligatoria. Aunque actualmente sólo se conserva el alminar de esta inacabada mezquita (que prometía ser la segunda mayor mezquita del mundo), aún puede verse el bosque de columnas, lo único que sobrevivió del gran terremoto que azotó la ciudad en 1755.

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A sus pies se extiende una explanada donde se ubica el imponente Mausoleo de Mohammed V, sepulcro de dicho rey y sus hijos Mulay Abdellah y Hasán II. Sin embargo, la Kasbah des Oudaias es el primer sitio que debes visitar si no tienes mucho tiempo.

Esta impresionante alcazaba del siglo XIII (Patrimonio de la Humanidad), alberga un palacio del siglo XVII y una serie de pintorescas calles de casas blancas y azules que más se asemejan a un rincón del Mediterráneo.

Marrakech

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Finalmente, nos espera Marrakech, la más relevante e internacional de las ciudades imperiales para cerrar esta ruta. Si Fez se identifica con el verde, Marrakech es la ciudad roja, ya que la tierra local, de color rojizo natural, se utiliza mucho en la construcción.

De las ciudades imperiales, Marrakech es la más dinámica, frenética y fascinante. Dividida entre su parte nueva (la ville nouvelle) y la ciudad antigua, alberga el zoco más grande e importante del país, así como la plaza más concurrida de todo el continente.

Djemaa el Fna, tanto de día como de noche, está repleta de personajes pintorescos como domadores de serpientes, cuentacuentos y músicos. Sus puestos de comida, así como los cafés que la rodean son uno de los epicentros de Marrakech.

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Esta plaza es la antesala del zoco, un lugar donde quieras o no, te espera la aventura del regateo. La cantidad de productos, aromas y sabores que desprenden las calles de este insólito bazar, bien merecen una visita.

Sitios como la Mezquita Koutoubia (cuyo alminar sirvió de modelo para La Giralda), la madraza Ben Youssef, el Palacio Badi, las tumbas saadíes y el Jardín de la Menara, son algunos de sus atractivos de Marrakech que debes conocer.

De cualquier forma, la mayor recomendación para hacer la ruta de las ciudades imperiales de Marruecos es evitar a toda costa viajar en verano. Los mejores meses para viajar a Marruecos, especialmente a ciudades del interior, son los de otoño o primavera.

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